Venezolanas Investigan: ¿por qué se crea y quienes la conforman? 

Venezolanas Investigan: ¿por qué se crea y quienes la conforman? 

Las mujeres representan el 50% de la población y esa tendencia parece mantenerse no sólo a nivel global sino también regional. Sin embargo, hoy, ese 50% que son mujeres no están equitativamente representadas en jefaturas de gobierno, congresos/parlamentos/o asambleas nacionales, militancia en partidos políticos, la academia, rangos altos y medios de empresas privadas, entre otras áreas. 

Sin duda, progresos se han generado. Sin embargo, esos progresos han sido lentos y en algunas áreas y disciplinas, esos progresos son aún ilusorios. Aunque hoy se habla más abiertamente sobre la cultura discriminatoria hacia la mujer y la lucha por los derechos civiles y políticos de la mujer, esta lucha ya había sido abordada en el siglo XX en varios niveles, ya sea internacional, regional, o local. Por ejemplo, a través de la convención interamericana sobre concesión de los derechos civiles a la mujer adoptado por la Organización de Estados Americanos (1948); la convención sobre los derechos políticos de la mujer aprobado en 1952; la convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la Mujer (1979); la declaración sobre la eliminación de la violencia contra la mujer (1993); y la declaración y plataforma de acción de Beijing (1995). 

El enfoque de este artículo es exponer la disparidad entre hombres y mujeres en ámbitos como la política y la academia. Esto servirá de antecedente para presentar una recién creada red de mujeres expertas venezolanas llamada Venezolanas Investigan. Esta red junto con otras que se han ido formando tanto en Venezuela como fuera de ella responden a la necesidad de resaltar el trabajo que las mujeres venimos haciendo en distintas áreas y crear más herramientas en aras de lograr que en distintos foros y encuentros se tome en cuenta la presencia y las perspectivas de las mujeres.  

Mujeres en la política

La Unión Interparlamentaria (UIP) y la Organización de Naciones Unidas Mujeres (ONU Mujeres) son dos referencias internacionales que presentan periódicamente clasificaciones mundiales acerca de la representación de la mujer en la política. De acuerdo con los datos de la Unión Parlamentaria y ONU Mujeres, para enero de 2020, la mayor parte de las mujeres en 190 países ocupaban cargos como ministras en el área de asuntos sociales, familia, medio ambiente, empleo/trabajo, asuntos de la mujer, comercio/industria y cultura. En la lista no figuran ministras en el área de política exterior. En menor medida, mujeres han alcanzado el puesto de ministra en áreas como finanzas/presupuestos, economía/desarrollo, y defensa. Esta es una realidad que se replica incluso en países considerados desarrollados como los Estados Unidos o en varios países Europeos. 

Desde el punto de vista histórico, la mujer venezolana ha estado presente en la política, aunque su rol no ha sido particularmente exaltado en análisis o en varios ámbitos, comenzando por los libros de educación básica. Gracias al legado de muchas mujeres y su defensa de los derechos de la mujer, el siglo XX fue importante en términos de las exigencias de esos derechos a nivel internacional, regional, y local. A nivel de Latinoamérica, desde principios del siglo XX hasta mediados de la década de los sesenta, las mujeres lucharon y lograron el derecho al voto en varios países. En Venezuela, hay mujeres que se incorporaron a grupos clandestinos durante la dictadura de Juan Vicente Gómez y lucharon contra la dictadura de Marcos Pérez Jimenez. Hay mujeres que lograron el cargo de diputadas en el trienio democrático venezolano (1945-1948). Hay quienes lucharon por derechos políticos, comenzando por el derecho al voto en Venezuela.

A pesar de los avances, hoy, la desigualdad entre géneros sigue siendo patente en varios frentes del ámbito político venezolano. Uno tiene que ver con la representación de mujeres dentro de los partidos políticos. Como señala Betilde Muñoz-Pogossian, en 2020, sólo 2 mujeres eran presidentas de partidos políticos y las reformas para incrementar la cuota de mujeres dentro de los partidos ha sido puramente numérica. En 1997, se creó y aprobó la Ley Orgánica de Sufragio y Participación Política en la cual se requería que al menos 30% de los candidatos a nivel legislativo, estadal, municipal y parroquial fueran mujeres. Luego en el año 2005, el Consejo Nacional Electoral obligó a los partidos políticos a incluir mayor representación de mujeres en los partidos esto simplemente significó listar a mujeres en distritos no relevantes y “el resultado fue que 70% de los miembros titulares fueron hombres, y 70% de los suplentes fueron mujeres.”

Evangelina García Prince -experta en el tema de la mujer en la política venezolana y quien fuese profesora de varias universidades en Venezuela- aborda la clara segregación entre hombres y mujeres dentro de los partidos políticos venezolanos. 

Hay partidos donde no se contempla ningún tipo de organización interna de las mujeres; otros que sí la tienen, pero que no es parte de la estructura de decisiones y, finalmente, hay tres partidos donde existe la organización interna de las mujeres: Secretaría de Acción Femenina de Acción Democrática, Frente de Mujeres del Movimiento al Socialismo y Secretaría Femenina del Partido Social Cristiano COPEI. Existe, pero sin influencia clara y manifiesta en las decisiones que tienen que ver con el rumbo político de la organización.

Por su parte, en el partido de gobierno, Partido Socialista Unido de Venezuela, PSUV, y en los partidos Primero Justicia, Proyecto Venezuela y La Causa R, carecen de tales secciones o unidades de agrupación interna de los movimientos de las mujeres.

Esta segregación hace que problemas que afectan a las mujeres como el femicidio, vulnerabilidad económica, entre otros, no se aborden en los planes de los partidos políticos y siga existiendo indiferencia a estas problemáticas por parte de los partidos. 

En el ámbito local venezolano, para el año 2006, a penas el 18,2% de los concejales eran mujeres. Mayor participación local se puede lograr, tal como lo ha hecho Belice en 2018. Para ese año, el número de mujeres concejales en Belice era del 67.2%, seguido por Bolivia con 51.1%. El número de mujeres alcaldesas en Venezuela para el año 2018 era del 22.7% y el de gobernadores para 2017 era de 5 gobernadoras mujeres de 23 gobernaciones, lo cual equivale al 21.7%. 

Otro frente en el ámbito político en el cual se ve la desigualdad entre géneros es la representación de la mujer en el poder legislativo nacional. A nivel global tan sólo 20,5% de las mujeres son presidentas de parlamento o congresos. Tras las elecciones parlamentarias de Diciembre 2015 en Venezuela, la representación de mujeres en la Asamblea Nacional se situó en 22,2%, ocupando así el puesto 97 de 192.  Ese número se duplicó en 21 años tras obtener una representación de 11,5% de mujeres en la Asamblea Constituyente de 1999. 

Finalmente, el poder ejecutivo. El número de jefas de estado (presidentas) a nivel global para enero de 2020 era del 6,6% y el número de jefas de gobierno (primer ministro /canciller) era del 6,2%. Este bajo porcentaje de mujeres como jefes de estado o de gobierno es modelo también de lo que ocurre en el ámbito diplomático. Por ejemplo, en el más reciente encuentro del Grupo de los 7 -mejor conocido como el G-7 –sólo dos mujeres, la canciller alemana, Angela Merkel, y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, eran las únicas presentes en la foto oficial. 

Venezuela jamás ha tenido una mujer como jefe de estado. A pesar de ello, se han nombrado mujeres en gabinetes ministeriales. De los más recientes, en el gabinete ejecutivo que se inició en 2007, las mujeres representaron el 18,5% del gabinete ejecutivo. Para enero de 2020, 23,5% de los cargos ministeriales nombrados por Nicolás Maduro estaban a cargo de mujeres, ocupando Venezuela el puesto número 73 de 190 del ranking establecido por ONU Mujeres. 

En el caso del llamado gobierno interino o gobierno legítimo presidido por Juan Guaidó desde 2019, los comisionados presidenciales de este gobierno que impulsarían el plan del gobierno interino tanto a nivel nacional como internacional han estado en su totalidad en manos de hombres incluyendo Leopoldo López, Julio Borges, Humberto Prado, Javier Troconis, Alejandro Plaz, Miguel Pizarro, y Leopoldo Castillo. Además, se hizo el nombramiento de más hombres en otras áreas como el de procurador especial, lucha contra la corrupción, atención al ciudadano, y seguridad e inteligencia. Desde el inicio, en el ámbito internacional, si se nombraron mujeres como representantes diplomáticos de este gobierno. Sin embargo, esos nombramientos fueron bajos comparados al porcentaje de hombres. Por poner un ejemplo, sólo en las Américas, de 18 nombramientos como representantes diplomáticos, 5 fueron mujeres.  

Mujeres en la academia

Al igual que ocurre con la política, existen desbalances y discriminación en el ámbito académico. Por ello, el aumento de la investigación sobre discriminación de género e igualdad de oportunidades en la academia ha sido notable en los últimos años. Entre 2016 y 2017, más de la mitad de las personas que se graduaron con un título de doctorado en los Estados Unidos eran mujeres. Sin embargo, a pesar de este logro, comparativamente las mujeres siguen ganando sueldos menores que el de los hombres. 

Hay otros prejuicios -no todos se mencionan aquí- que también afectan a las mujeres dentro de la academia. Por ejemplo, las mujeres son citadas menos que los hombres y las mujeres son más propensas -al menos en áreas como las ciencias políticas y sociales en Estados Unidos- en citar a sus colegas mujeres. El porcentaje de mujeres profesoras con títulos de doctorado que logran alcanzar rangos altos dentro de la academia varía, dependiendo de la ubicación geográfica. 

Para enero de 2020 en Australia, el 46,8% de los puestos como profesor senior estaba en manos de mujeres. En Europa, ese porcentaje era mucho menor. En Holanda, por ejemplo, solo el 18,7% de estos mismos puestos como profesor senior estaba en manos de mujeres. En el mejor caso, el Reino Unido, el porcentaje era del 26,4%. Las diferencias son aún más preocupantes si se ven las disparidades entre mujeres latinas, afrodescendientes, y mujeres descendientes de la región del Asia. 

En el caso venezolano, Daissy Marcano menciona que, aunque no existen impedimentos o exclusión explicita de las mujeres en el ámbito académico, la representación de mujeres en las universidades y en posiciones altas en el ámbito académico y científico sigue siendo bajo. Sin embargo, hay que tener en cuenta que esta variación del personal académico y el número de mujeres académicas varía en dependencia de la universidad y en el tiempo. Carolina Jaimes Branger escribe sobre la dominación de hombres en las Academias Nacionales de Venezuela, obviando la realidad de que hay mujeres con estudios y con méritos para ser reconocidas como individuos de número. Jaimes Branger incluso corrobora números importantes para entender el desbalance que existe entre hombres y mujeres en las Academias Nacionales Venezolanas. 

En la Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales hay 17 hombres de un total de 24. En la Academia de la Lengua hay 15 hombres de 22 individuos de número. En la Academia de la Historia 18 hombres de un total de 25. En la Academia Nacional de Ciencias Económicas hay 11 hombres y 4 mujeres. […] Las peores son la Academia de Ciencias Políticas y Sociales y la Academia de la Ingeniería y el Hábitat, donde de un total de 35 individuos de número, 32 son hombres y la Academia de Medicina donde hay 35 hombres de un total de 40 individuos de número.  

Estos números no son ajenos a los presentados ya en el 2015 por la Red Interamericana de Academias de Ciencias en donde el porcentaje de mujeres en las academias venezolanas estaba por debajo del 15%. La falta de presencia de mujeres en las Academias Nacionales es difícil de entender teniendo en cuenta el largo camino que las mujeres han recorrido no sólo para acceder a una educación superior, sino también, debido a los diversos logros obtenidos. Como señala Edda Samudio, el acceso de las mujeres a la educación superior se dio de manera paulatina ya a fines del siglo XIX-principios del siglo XX- donde varias mujeres pioneras en sus áreas, abrirían el camino a otras mujeres dentro de la academia. Mujeres como María Oquendo, Luisa Amelia Pérez Perozo, Lya Imber de Coronil, Margot Benacerraf fueron de las primeras mujeres venezolanas en obtener títulos universitarios en áreas diversas como la educación, derecho, medicina, filosofía y letras. Las mujeres se han capacitado y han logrado sobresalir en distintas áreas, incluyendo la agronomía, biología, computación, física, geología, geoquímica, matemáticas, medicina, química. Sin embargo, poco se reconocen sus nombres.

En América Latina, son aún muy pocas las universidades que tienen a una mujer como rectora. De acuerdo con datos de la UNESCO, en el 2020, de 475 universidades públicas en la región, el 18% tenían a una mujer como rectora de la universidad. En el caso venezolano, de 79 universidades en todo el territorio, incluyendo experimentales, no experimentales, politécnicas, y de gestión privada, 16 mujeres eran rectoras y 62 hombres eran rectores de universidades para el año 2018.

Venezolanas Investigan: ¿Cómo nace y quienes la conforman?  

Como ocurre en la academia, en la política, y en el mundo empresarial en varias partes del mundo, Venezuela no es ajena a debates y encuentros en donde predominan las voces masculinas. Hoy vemos como paneles académicos cuentan con voces de hombres expertos sin contar con la participación de mujeres o su participación es claramente y constantemente minoritaria. Ejemplos abundan y basta con ver cómo universidades, institutos y organizaciones siguen publicando eventos a través de distintos medios, incluyendo redes sociales, en las cuales se aprecia la prevalencia de hombres en paneles y foros. 

En este contexto de disparidad, en diciembre de 2020, se comunicó a través de algunos medios de comunicación, así como también a través de la red social Twitter, la propuesta de Venezolanas Investigan. Maryhen Jimenez Morales, investigadora asociada postdoctoral en el Centro Latinoamericano de la Universidad de Oxford, hizo un llamado a pensar y crear redes de expertas venezolanas para lograr no sólo visibilizar el trabajo de estas expertas, sino también, reunir mujeres con objetivos e intereses comunes. Maria Corina Muskus, abogada de derechos humanos, atendió a este llamado y decidieron emprender un proyecto que luego se llamaría Venezolanas Investigan. Yo, Adriana Boersner, internacionalista y profesora asistente de la Universidad de Carolina del Sur Aiken, pasé a formar parte del equipo fundador y a trabajar en el lanzamiento del proyecto que finalmente se hizo público el 1ro de Diciembre de 2020. 

A través de Venezolanas Investigan se ha hecho un trabajo completamente voluntario de parte de las fundadoras de construir una base de datos que ya es pública para que periodistas, organizaciones, empresas, universidades, y gobiernos sepan del trabajo de expertas venezolanas en distintas áreas. El objetivo es lograr sumar el perfil de más mujeres para lograr que sus perspectivas y trabajos también sean escuchadas y leídos. Esta base de datos busca servir como una de tantas herramientas para que se logren conferencias, paneles, reportajes, e investigaciones que nombren y en las cuales haya presencia de mujeres. Igualmente, se está logrando progresivamente tener una lista de publicaciones, lista de premios, eventos, y logros de las expertas para visibilizarlos a través de nuestras redes. Reconociendo que los hombres se citan ellos mismos con más frecuencia, también se quiere visibilizar el trabajo de mujeres que pueden y debieran ser citadas como referencia – tal y como se ha hecho en este artículo.

Desde Diciembre 2020 hasta comienzos de Junio 2021, el número de mujeres en la base de datos de Venezolanas Investigan es de 101. Como se muestra en el gráfico de abajo, las áreas de estudio de las expertas en Venezolanas Investigan son diversas.  De 101 expertas, 43% tienen título a nivel de maestría, 42% tienen título a nivel de doctorado y 15% de las expertas en la base de datos tiene nivel posdoctoral. La mayoría de las expertas se encuentran en Venezuela, seguido por venezolanas en el exterior o en países como Estados Unidos, España, Colombia, México y el Reino Unido. 

Las áreas de experticia de las venezolanas registradas en la red Venezolanas Investigan son diversas incluyendo academia e investigación, ambiente y cambio climático, antropología, arte, astronomía, astrofísica, biología, ciencias política, computación, comunicación digital, consultoría, derechos humanos, derecho internacional, ecología, economía, educación, epidemiologia, estrategia empresarial, finanzas, género, gestión de proyectos, historia, leyes, literatura, marketing, migración, periodismo, política, relaciones internacionales, salud sexual y reproductiva, seguridad ciudadana, sociología, y turismo. El rango de años de experiencia de estas expertas va de 5 años en adelante. 

Más allá del espacio creado desde Venezolanas Investigan, hay otras alternativas que surgieron antes y después que dejan entre ver el empeño de las mujeres por ganar más espacios. Entre otras redes de mujeres -incluyendo redes no sólo de venezolanas- que los lectores pueden consultar tanto en español, inglés, y portugués, en aras de conocer y leer mujeres expertas en varias disciplinas, están:

Conectadas, red en español integrada por más de 30 mujeres y dirigida a impulsar foros y eventos en el que el 50% sean mujeres. 

Mulheres Também Sabem, red en idioma portugués dirigida a promover el trabajo de mujeres expertas en áreas de Ciencias Sociales, Ciencias Sociales Aplicadas y Humanidades.

Mujeres Referentes, integrada por más de 200 venezolanas en varias disciplinas;  

Red de Investigación de las Literaturas de Mujeres de América Central, esta red agrupa escritoras e investigadoras que buscan reivindicar la obra de escritoras de América Central;

Red de Politólogas, integrada por más de 350 mujeres expertas en las áreas de estudio de Ciencia Política y Latinoamérica; 

Women Also Know Stuff, una organización y red en idioma inglés que promueve el trabajo de las mujeres en las ciencias políticas. Busca ayudar a los periodistas a encontrar mujeres expertas en ciencias políticas para entrevistarlas en las noticias.

500 Women Scientists, una red creada para visibilizar mujeres y minorías de género en las áreas de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas; 

Foreign Policy Interrupted, red lanzada en 2014 que busca agrupar mujeres expertas en el área de política exterior, seguridad nacional, y otros asuntos internacionales. 

Reflexiones finales

Hay quienes niegan que existe una disparidad en los salarios entre hombres y mujeres. Hay quienes creen que los prejuicios que sufren las mujeres es simplemente un mito. Hay quienes ignoran debates sobre la discriminación de mujeres en diversos ámbitos de la vida política, económica, y social por no juzgarlos necesarios o importantes. Tener 1-2-3 mujeres como colegas o compañeras de trabajo no significa que realmente se les está considerando o que estas compañeras de trabajo no están sufriendo de prejuicios. Basta con ver las estadísticas para entender que esas mujeres colegas han logrado sobreponerse a varios obstáculos -entre ellos la discriminación- y lograr un lugar que muchas aún no han podido alcanzar.  

La ausencia de mujeres en diversos ámbitos ha llevado a que más mujeres y movimientos feministas impulsen cambios que contribuyan a la existencia de más igualdad estructural. Estos movimientos no están buscando eliminar las voces y las perspectivas de los hombres. Están buscando que las voces y las perspectivas de las mujeres sean respetadas y escuchadas. 

Como se ha demostrado en estas páginas, Venezuela no es ajena a la ausencia de mujeres en diversos campos. Tampoco es ajena a la existencia de más movimientos y grupos que buscan llamar la atención acerca de la importancia de entender el valor y los logros de las mujeres. Desde Venezolanas Investigan y muchas otras plataformas se busca precisamente eso, empoderar a las mujeres, que se visibilicen, y que pasen a formar parte de foros, encuentros de discusión, sean citadas, sean llamadas y entrevistadas como expertas, tal y como ha ocurrido abrumadora e históricamente con los hombres. Todos podemos buscar esa diversidad de perspectivas con pequeños cambios como cuando nos negamos a seguir atendiendo paneles, congresos, y foros exclusivamente de hombres; cuando tenemos el poder de convocar o entrevistar expertos e incluimos las voces de hombres y mujeres por igual; o cuando nos negamos sólo a leer autores hombres e incorporamos mujeres escritoras llámense poetas, historiadoras, politólogas, ensayistas, entre otras.

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