“La mera existencia de instituciones formales no garantiza la sostenibilidad de un orden liberal y democrático. Su viabilidad depende, en última instancia, del respaldo popular y de la disposición de los ciudadanos a movilizarse en defensa de la justicia.”
“La economía venezolana refleja cómo el deterioro institucional ata el progreso de una nación; las instituciones inclusivas y funcionales son el pilar de cualquier recuperación sostenible, y sin ellas, los avances son frágiles y las caídas, profundas.”
“Las instituciones inclusivas fomentan la participación, protegen los derechos de propiedad y generan crecimiento económico sostenible; las instituciones extractivas concentran poder y riqueza en una élite, perpetuando la pobreza y la desigualdad.”
“Una agenda de reformas para el crecimiento sostenido y democrático pasa, necesariamente, por la reconstrucción de las capacidades productivas de los venezolanos, incluyendo la reconstrucción de su acervo de capital humano.”
“Superar el populismo peronista requiere más que una crítica técnica: implica una renovación cultural profunda. Es necesario reconstruir el lenguaje político sobre bases éticas claras, recuperar el sentido auténtico de la justicia social y revalorizar el trabajo, la responsabilidad y el bien común.”
“La caída del régimen —como si un solo hombre resumiera todo el daño— no garantiza, por sí misma, una democracia funcional, mucho menos una transición ordenada. La organización política estratégica sí puede hacerlo.”
“La justicia es la garantía de la paz y la paz solo es posible entre todos. Para lograrlo, es fundamental reconstruir el tejido social, promoviendo el encuentro entre las víctimas y la sociedad. El perdón, siempre acompañado de justicia y sin impunidad, nos acerca a esa meta; mientras que el odio y la venganza nos alejan, perpetuando ciclos de violencia y sometimiento.”
“La libertad de expresión es un pilar esencial de la democracia: sin ella, los derechos individuales y colectivos se vulneran, el control ciudadano sobre los asuntos públicos desaparece y el autoritarismo se fortalece; protegerla implica garantizar que la ciudadanía pueda informarse, expresarse y actuar sin temor, incluso frente a la persecución, la censura y la represión sistemática que caracterizan a Venezuela hoy.”
“El cuidado del alma es el acto de vivir en la problematicidad, de resistir la certeza dogmática y de mantener abierta la pregunta por la justicia y la verdad.”