Brasil: perspectivas electorales – Jesús E. Mazzei Alfonzo
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Contexto
Este año, Brasil, se dispone a celebrar unas elecciones importantes que definirán el rumbo de su democracia y el devenir político y económico para los próximos años —entrando al primer tercio de este siglo XXI—. Digo esto por varias razones: en primer lugar, por lo complejo del panorama geopolítico regional latinoamericano de movida del péndulo político e ideológico —de una marea rosa no tan radical a la derecha—; en segundo lugar, por las consecuencias del acuerdo Mercosur-UE, en cuanto a las políticas arancelarias de Donald Trump, y las repercusiones en el comercio birregional en ambas zonas económicas. Y además, por el complejísimo panorama desde el punto de vista geopolítico internacional, del Medio Oriente con una pausa y tregua frágil en el conflicto que hace impredecible si habrá una estabilización política-militar entre los principales actores involucrados —Estados Unidos, Israel e Irán—, que repercutirá en el comercio interregional y birregional, y posteriormente en el precio y volumen del petróleo, gas y materia primas.
Adicionalmente, el bloqueo afectó significativamente el abastecimiento de otros derivados asociados a la cadena del petróleo y el gas, como fertilizantes nitrogenados, helio y azufre, que son comercializados en esta zona del mundo y pasan por el estrecho de Ormuz, lo que impide el transporte de aproximadamente el 19% de la oferta global de petróleo y el 20% de la de gas natural licuado (GNL). Incluso con la continuidad del alto al fuego anunciado el 7 de abril, la reanudación de las operaciones de producción de petróleo, gas y derivados en algunos países y la recuperación de los flujos de transporte puede llevar meses hasta que se normalicen las actividades.
Por otra parte, ya ciñéndonos al panorama político brasileño, serán las últimas elecciones donde Luis Inácio Lula da Silva participará como candidato, lo que entraña un desafío para la izquierda brasileña y —en concreto sobre su rol sin Lula en el futuro— y la estructuración del relevo generacional del liderazgo de carácter colectivo partidista del PT. La izquierda, la derecha y el centro político deberán plantearse por un lado, las indefiniciones político-electorales por la profunda y excesiva polarización y fragmentación existentes en el actual panorama político brasileño, que ha engullido prácticamente al centro político, representado otrora por el PFL, PMDB, PSD y el PSDB, con tiene líderes individuales importantes, pero sin la fortaleza y peso partidista de antes, dentro de la dinámica del sistema político brasileño. Y, por último, la reconfiguración de la coalición presidencial, para el próximo mandato es un elemento a tomar en cuenta y también que las últimas pesquisas muestran un empate técnico entre Lula y Flavio Bolsonaro[1] (1) y qué repercusiones tiene esto en el, aún no iniciado formalmente, proceso electoral brasileño.
Esta última contextualización y caracterización, es importante dado toda esta circunstancia que redefinirá lo que los politólogos brasileños denominan la coalición presidencial. En el Congreso Nacional el apoyo legislativo al gobierno le ha dado soporte político a todos los gobiernos surgidos en las urnas brasileñas desde la redemocratización en 1985. Y por supuesto, el próximo período cuatrianual de gobierno, que se inicia el 1ero de enero de 2027, reforzará aún más esta tendencia: la necesidad de formar una coalición de gobierno interpartidista, sea que Luis Inácio da Silva sea reelegido, o gane Flavio Bolsonaro.
El otro aspecto que deseo analizar es la alta polarización, en la ruta que lleva al escenario electoral entre la derecha —representada por el partido Liberal y sus aliados y el PT— y la coalición tanto electoral como de gobierno que apoya a Lula en esta nueva campaña electoral, que será la última de Lula como candidato y que tendrá fuerte influencia en el devenir de la izquierda y los partidos de centro izquierda del Brasil. Esto indudablemente va tener que ver con cómo se muevan las tendencias y la intención de voto, por ejemplo, en el centro norte y norte del Brasil, con bastiones tradicionales y naturales de los votos de la izquierda, y cómo se moverán también, tomando en cuenta que la región sur y sur-este, han sido en el pasado baluartes del centro y la derecha-liberal democrática; en el este estás los puntos de apoyo de una candidatura mayoritaria de la oposición y aquí está el gran desafío, por ejemplo, de los contendientes de Lula, que si llegan fragmentados y divididos en dos opciones en la primera vuelta de octubre, verán mermadas sus posibilidades de derrotar a Lula y este podría triunfar en la primera vuelta, si no tienen una única candidatura presidencial que rete al liderazgo de Lula en forma concreta y fortaleza política.
Lula ha afirmado, que en un eventual cuarto mandato llevará definitivamente al Brasil, a un nivel de país desarrollado, ya que los primeros dos años de su tercer mandato, fueron destinados a reconstruir la obra hecha por los primeros mandatos del PT, a reconstruir y rehacer la obra hecha por Lula y Dilma Rousseff, afectado por la gestión gubernamental de Jair Bolsonaro (2019-2023).
En ese mismo orden de ideas, el centro político puede desaparecer del espectro político-electoral brasileño, por eso, será crucial el rol de los líderes del Partido Social Democrático (PSD) y Partido Social Demócrata brasileño (PSDB), Gilberto Kassab con ministros en el gobierno federal y paulista y Aécio Neves, en tratar de reposicionar el centro político en Brasil, y buscar influenciar o mover la candidatura de Lula en un giro más hacia el centro. En ese sentido, el PSDB, por intermedio del Presidente del Partido, Aécio Neves, invitó recientemente a Ciro Gomes a liderar una oferta política para las elecciones de octubre del centro político. Está por verse la fuerza política y electoral en las encuestas de los próximos meses y qué partidos estarían dispuestos a acompañarla, o Tarcísio de Freitas gobernador de Sao Paulo se lanza, y tiene más posibilidades de victoria que Flavio Bolsonaro, veremos, ya que hasta los momentos todavía no ha tomado una decisión definitiva.
Otro elemento a tomar en cuenta, es la esposa de Jair Bolsonaro, Michelle Bolsonaro con peso en el voto femenino, al ser ella mujer y militante activa de la iglesia cristiana evangélica neopentecostal, elemento que está jugando un aspecto importante en las últimas elecciones. El factor religioso y el sector electoral asociado, para el bolsonarismo, es un actor de peso con el que hay que contar y negociar[2].
A esto se debe agregar un elemento adicional, el precedente en el escenario político brasileño: la ola de descontento que tuvo como caldo de cultivo las denuncias e investigaciones sobre actos de corrupción que involucraron a gran parte de líderes del sistema político brasileño, en especial del Partido de los Trabajadores (PT), el Movimiento Democrático Brasileño (MDB), el Partido Progresista (PP) y el Partido de la Social Democracia Brasileña (Psdb). Los dos principales casos de corrupción, el llamado Mensalão y la operación Lava Jato, destaparon una explosiva caja de pandora, que abrió la emergencia al bolsonarismo como movimiento político, luego del año 2016 y que aún hoy influencia el panorama político-electoral brasileño.
Aquí va jugar un rol fundamental el PMDB, PSD y el PSDB, dado que se observa una fuerte debilidad y fragmentación y a los que giran alrededor de la derecha y el centro derecha, ya que es un hecho la consolidación de Flavio Bolsonaro como el candidato del PL, y partidos asociados ya que fue bendecido por su padre Jair Bolsonaro quien está inhabilitado de hacer política, y no sabemos aún si Tarcisio de Freitas, gobernador de Sao Paulo, va a aspirar también a ser candidato presidencial, por parte de los sectores económicos, financieros del Brasil, que lo ven con buen ojo, dado el peso económico y político, del eje; Minas Gerais-Goiás-Sao Paulo-Rio de Janeiro en las elecciones del Brasil, como principal centro motor político-económico de ese país y principal centro electoral del Brasil.
Asimismo, aparecen también en la escena electoral de la derecha candidatos identificados claramente con Bolsonaro, pero con menos posibilidad competitividad electoral los gobernadores Ronaldo Caiado (GO), Ratinho Júnior (PR) e Romeu Zema (MG), como se puede observar la derecha debe clarificar lo más pronto posible su candidatura, que de acuerdo a nuestra modesta apreciación deben presentar una candidatura única, que ya se aglutina cada vez más alrededor de Flavio Bolsonaro, para tener alguna posibilidad de derrotar a Lula; esta tendencia aparentemente se disipó y fortaleció, con las subida en las encuestas de Flavio Bolsonaro en estos últimos dos meses, que lo hacen el candidato único de la derecha y oposición del Brasil.
Es probable, que surja una tercera opción con fuerza, representado en este caso por el partido PSDB, que aparentemente perdió su mercado electoral, con el proceso de succión de la candidatura de Bolsonaro en las elecciones donde este resultó triunfante, en el año 2018. Tienen un gran líder, Aécio Neves, con gran proyección nacional, pero limitado al alcance partidario de su sigla partidista. Esta posibilidad estimo que también desapareció del panorama electoral brasileño, por la inviabilidad político-electoral y la irrelevancia, mostrada en los principales estudios de opinión.
Temas
Los issues de campaña de la derecha aparentemente girarán en torno a los temas de seguridad —recordemos la mega operación en la ciudad de Río de Janeiro sobre las bandas criminales y de narcotráfico—; otro tema importante será, el crecimiento económico, que no ha tenido un efecto multiplicador. Lula, la influencia del crecimiento de la inflación ocasionada por el aumento del combustible, dada la subida de precio del diésel y la gasolina, al interno de la economía brasileña ocasionada por la guerra del medio oriente que está afectando la comercialización y el nivel del precio de petróleo fundamentalmente el precio de referencia Brent, y que se implementen medidas que amortigüen el impacto interno en el precio de bienes y servicios de la población brasileña.
Por otro lado, a su vez, intensificará la discusión y debate sobre los temas de campaña en torno a la calidad y gobernabilidad de la democracia brasileña hacia el futuro y su valor intrínseco dado los episodios y condenas a los intentos golpistas de enero del 2023, el programa Pé-Media y la exención del impuesto de la renta a quien gana hasta 5.000 reales, y del efecto multiplicador que este produce en importantes sectores sociales, además, de las positivas acciones internacionales de Lula en su política exterior, que han calibrado la posición de un país desde el punto de vista internacional, que busca un mundo más justo, donde la negociación sea el pivote de las relaciones internacionales y la diplomacia multilateral juegue un papel más activo y no el unilateralismo de las grandes potencias, jugar un rol más activo de Global Player.
Por otra parte, Lula tiene un desafío importante: Geraldo Alckim ¿será su compañero de fórmula? o buscará otra alternativa, dada la importancia de tener candidatos de fuerza para recuperar el liderazgo en la cámara del Senado, esto se dilucidó en el mes de abril, cuando se definió definitivamente que Alckim será su compañero de fórmula y se realizó una reorganización ministerial.
En ese mismo orden de ideas, esta es un interrogante que sabremos en los próximos días su resultado, porque hay que conformar, por una parte, el comando político de campaña y por la otra, la prosecución del equipo de gobierno para mantener el ritmo de la acción de gobernar, cuyo balance este año será vital, para un resultado favorable o no a la candidatura de Lula en las elecciones de octubre en la primera vuelta.
Un actor muy importante en las modernas campañas electorales será el rol de las redes sociales, el uso de la inteligencia artificial, por las distintas candidaturas en su estrategia de comunicación y posicionamiento de los diferentes temas de campaña electoral. No debemos olvidar que Brasil va elegir nuevo parlamento, nuevos gobernadores y que se entrecruzarán las elecciones regionales con la elección nacional, por ello el comportamiento de cómo se mueva este factor será fundamental.
La combinación entre polarización política y medios televisivos, redes sociales, continuará siendo un elemento central del proceso electoral de este año ya que atizará aún más la polarización y el debate de los diferentes issues de campaña, y será muy explotado por los partidos contendientes. Se cruzarán temas políticos, económicos, internacionales, los diferentes conflictos geopolíticos. Hay una racionalización personaliza de la política brasileña en concreto en la política brasileña
Otro elemento a tomar en cuenta, es el giro político de América Latina, que ha girado de gobiernos de izquierda moderados a gobiernos de derecha el último año, de 16 democracias nueve han girado hacia la derecha, veremos entonces cómo esto repercute en este año 2026, en las elecciones en Perú y Colombia, al interno de cómo se mueva el comportamiento electoral brasileño, ya que el desafío de la derecha brasileña es convertir el valioso capital simbólico de Jair Bolsonaro, en viabilidad electoral concreta, esto es pasar el capital de Bolsonaro a su hijo y ello va depender, mucho por una parte por la capacidad e inteligencia política, de Flavio Bolsonaro, si es el candidato único de la derecha y de construir puentes con el centro político para presentar un proyecto competitivo en un escenario político muy abierto u otra alternativa como mencionamos en los párrafos anteriores. También veremos si factores externos podrán influir en el desarrollo electoral brasileño (Donald Trump y los presidentes de derecha de América del Sur).
Conclusión
Como podemos observar un escenario político-electoral, interesante y altamente desafiante para apreciar y captar adecuadamente, cómo se moverán las distintas tendencias políticas-electorales próximamente, hoy todas las encuestas muestran y dan una fotografía, donde la primera opción la tiene Lula, veremos si esta foto se mantiene y consolida, en los diferentes escenarios que se dibujan, muestran ahora una victoria de Lula, es probable, pero un panorama incierto cuando corra en firme la campaña electoral y se juzgue el desempeño del gobierno en un ambiente complejo tanto desde el punto de vista interno, como externo, a los largo del tiempo de una campaña electoral que se espera sea áspera, por ello, falta aún muchos meses por delante para que se desarrollen los acontecimientos[3].
Esta es una aproximación preliminar hecha en este cuatrimestre de este año, en que Brasil mostrará la fuerza y solidez, de un sistema democrático consolidado y fuerte, después de más de 40 años de democracia, la cual se ha estabilizado y consolidado a lo largo del tiempo, mostrándose al mundo como una democracia modélica, con capacidad de adaptación a cada circunstancia político.
Tres rasgos muestran las encuestas al momento de escribir y culminar este artículo, sobre las perspectivas electorales del Brasil. Por una parte, consolidación de una candidatura de derecha, reduciendo el espacio para candidaturas de centro político como el PSDB, u otras opciones, y se refuerza la polarización política entre el Partido de los Trabajadores y el Partido Liberal (que aglutina a la mayor coalición de oposición) y, además, un rechazo de Lula del más del 50,6%, poco apoyo en el determinante sector de votantes del sur del país y asimismo, escaso apoyo en los sectores medios de la población que son determinantes en este espacio geográfico del país el sur-este[4], lo que refuerza aún más la polarización, por lo que se prevé unas elecciones muy competitivas y cerradas, probablemente en su resultado electoral en octubre, debido el crecimiento sostenido de Bolsonaro en los últimos meses de inicio de este año y Lula aunque mantiene el primer lugar, no puede subestimar a la oposición, y tener una apreciación errónea desde el punto de vista estratégico, del escenario político electoral brasileño en los próximos meses.
Por ello, algunas encuestas, como la de CNT, manifiestan que hay un escenario indefinido a pesar de la preferencia a Lula en primer lugar en torno a un 28,7%, pero con una tasa de indecisos del orden 38,6% y Flavio Bolsonario con 16,6% y un margen de ventaja en la segunda vuelta del 4%, de 44,9% contra 40,2% de Flavio Bolsonaro[5].
Finalmente, una encuesta de la Genial/Quaest, muestra por primera a Flavio Bolsonaro, por delante de Lula, en las intenciones de voto, no obstante, la encuesta manifiesta la tendencia a un empate técnico en la segunda vuelta, veremos si en los próximos meses esta tendencia y brecha, se mantiene o se rompe a favor de uno de los dos candidatos[6].
En ese mismo orden de ideas, esto se observa con claridad meridiana en una reciente entrevista a Lula Da Silva concedida a El País de España en Brasilia, en el Palacio de Planalto, donde expresa diversas ideas sobre Bolsonaro, la idea de la democracia en Brasil, la reconstrucción del país y que busca en la contienda electoral tratar de atraer al elusivo centro político para despolarizar el ambiente electoral brasileño y que será definitorio en las elecciones de octubre 2026:
—En octubre hay elecciones presidenciales en Brasil y las encuestas apuntan a un empate con el bolsonarismo. ¿Cómo explica que conserve tanta fuerza después de una tentativa de golpe de Estado y de alentar la injerencia de Estados Unidos?
—El bolsonarismo no volverá a gobernar este país porque el pueblo prefiere la democracia. Tengo esa convicción. Y el hecho de que la sociedad brasileña esté más dividida no es novedad tampoco. Nunca gané una elección en primera vuelta. Y el mundo se ha polarizado aún más; la extrema derecha gana cuerpo con un discurso mentiroso y negacionista, utilizando las redes digitales como nunca antes, y ahora con ayuda de la inteligencia artificial. (…)
—¿Y de dónde le viene a la ultraderecha tanta fuerza? ¿No puede haber otras causas, como un desencanto con lo que ofrecen las democracias modernas?
—La democracia le debe ahora al pueblo una explicación, porque la democracia no es solo recibir el voto el día de la elección, hay que demostrar que se va a trabajar mejor, ganar más, comer mejor, tener más acceso a la cultura y a la educación… Si no lo hacemos, ¿por qué el pueblo va a creer en la democracia? Tenemos la obligación de demostrar a la humanidad que es mejor que el autoritarismo. Nuestro problema es que empezamos a darnos cuenta tarde de que falló en la construcción del llamado estado de bienestar, en la educación, en la salud… Por eso voy a Barcelona a participar en el Foro Democracia Siempre con presidentes y ministros de América, Europa, África y Asia…[7]
[1] Lucas, “Lula e Flávio Bolsonaro empatam em pesquisa Quaest para 2026”, Correio Brasiliense, Aqui, 10/04/2026, https://ww.correiobraziliense.com.br/aqui/2026/04/10/lula-e-flavio-bolsonaro-empatam-em-pesquisa-quaest-para-2026/
[2] Correio Brasiliense, “Pesquisa indica empate de Lula e Flávio Bolsonaro no 2º turno”, Pesquisa Eleitoral, 8 de abril de 2026, https://www.correio
braziliense.com.br/politica/2026/04/7392809-pesquisa-indica-
empate-de-lula-e-flavio-bolsonaro-no-2-turno.html
[3] Correio Brasiliense, “Datafolha: Lula empata com Flávio e disputa aumenta no 2º turno”, 11 de abril de 2026, https://www.correiobraziliense.
com.br/politica/2026/04/7395711-datafolha-lula-empata-com-flavio-
e-disputa-aumenta-no-2-turno.html
[4] Eduarda Esposito, “Rejeição de Lula atinge 50,6%, mostra pesquisa de opinião”, Correio Brasiliense, 3 abril de 2026, https://www.correio
braziliense.com.br/politica/2026/04/7390044-rejeicao-
de-lula-atinge-506-mostra-pesquisa-de-opiniao.html
[5] Confederação Nacional do Transporte, “Levantamento CNT/MDA mostra disputa em formação e amplia temas do debate público”, 14 de abril de 2026, https://cnt.org.br/agencia-cnt/levantamento-cntmda-mostra-
disputaem-formao-e-amplia-temas-do-debate-pblico
[6] La encuesta publicada por Genial/Quaest el miércoles 15 de abril muestra al presidente Luiz Inácio Lula da Silva (PT) liderando la primera vuelta electoral (37%), seguido por el senador Flávio Bolsonaro, del PL, con el 32%.
Ronaldo Caiado (PSD) se sitúa en tercer lugar (6%).
Sin embargo, en la simulación principal de la segunda vuelta, Flávio Bolsonaro aparece con el 42% de la intención de voto. Esta es la primera vez que el hijo del expresidente Jair Bolsonaro supera numéricamente a Lula, que cuenta con el 40%. No obstante, técnicamente ambos siguen empatados.
Genial/Quaest, “Tendência de piora na avaliação do governo Lula ainda não foi revertida”, Abril 2026, https://quaest.com.br/lps/pesquisa-
genial-quaest-abril-2026/
[7] Jan Martínez Ahrens, Naiara Galarraga Gortázar, “Lula: «Trump no tiene derecho a levantarse por la mañana y amenazar a un país»”, El País,
Brasilia, 15 de abril de 2026, https://elpais.com/america/2026-04-16/lula-trump-no-tiene-derecho-a-levantarse-por-la-manana-y-amenazar-a-un-pais.htm
